Vida Sexual Plena

POR UNA VIDA SEXUAL PLENA

Pareja feliz

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la salud sexual o sexualidad sana como “la aptitud para disfrutar de la actividad sexual y reproductiva, amoldándose a criterios de ética social y personal”. Relacionado con la ausencia de trastornos orgánicos, de enfermedades y deficiencias que entorpezcan la actividad sexual y reproductiva.

SU EFECTO SOBRE LA SALUD

La sexualidad ha sido siempre, y en muchos aspectos lo sigue siendo hoy, un tabú en nuestra sociedad. El aspecto sexual de la vida ha sido un fracaso para muchos por falta de formación e información. También puede serlo si la persona padece alguna disfunción (disfunción eréctil o impotencia, frigidez, eyaculación precoz) por motivos físicos o psicológicos. Disfunciones que tiene solución en la mayoría de los casos, pero que al ser un tabú la gente que la padece no encuentra el camino de salida.

Es nuestra intención colaborar en lo que podamos, para que aquellos que lean esto puedan conseguir una vida sexual plena.

Una alimentación adecuada, el ejercicio aeróbico regular y el control del estrés siempre serán la receta ideal para vivir más y mejor. Pero la medicina agrega ahora un nuevo ingrediente a esta lista: el sexo.

Algunos estudios comprueban que la actividad sexual actúa en todo el organismo como un estupendo tratamiento para el aparato cardiovascular, para la concentración y la memoria, para fortalecer las defensas, para combatir la celulitis y perder peso. Resulta entonces que el sexo hace bien para la salud.

El acto sexual produce una verdadera revolución hormonal dentro del organismo. El deseo aumenta la liberación de hormonas sexuales (estrógenos en la mujer, y testosterona en el hombre) y de adrenalina, hormona que prepara al individuo para el acto sexual.

La circulación sanguínea se acentúa, y se liberan endorfinas, responsables de la sensación de placer y satisfacción durante el orgasmo. Este es el momento en el que todas las células nerviosas del cerebro descargan su contenido eléctrico, provocando el relajamiento físico total.

En la mujer, durante ese clímax también se libera otra hormona, llamada oxitocina, responsable de la contracción del útero.

CONSECUENCIAS FÍSICAS DEL ORGASMO

Con respecto al sistema inmunológico, con el orgasmo se liberan sustancias que aumentan las defensas, afirma el científico Paul Pearsall. También descubrió que aumenta la producción de células que combaten a virus y bacterias, y también de las que detectan e impiden a tiempo la reproducción desenfrenada de células, lo que caracteriza al cáncer.

Para el corazón, los efectos también son fantásticos, y lo confirman varias investigaciones. En Inglaterra se demostró en un estudio con 100 mujeres de 40 a 70 años que habían sufrido infarto, que el 65% de ellas eran frígidas.

El orgasmo va acompañado de la disminución de las plaquetas (células responsables de la coagulación sanguínea). Eso significa que tiene una acción parecida a la aspirina, “licuando” la sangre".

Una vida sexual satisfactoria guarda una relación inversamente proporcional con la depresión. La científica T. Crenshaw de San Diego, descubrió que la caricia sexual libera oxitocina, la misma sustancia que durante el orgasmo contrae el útero femenino. Entre otros efectos, esta promueve sentimientos de afecto y estimula el deseo de proteger a otra persona.

En el cerebro, los placeres del sexo son capaces de mejorar la memoria. Durante el orgasmo, ocurre una pequeña pérdida de conciencia, que puede durar de 20 a 104 segundos. Este es un tiempo sumamente valioso para que la función cerebral descanse y recargue su memoria.

Las hormonas liberadas durante el acto sexual también tienen otras virtudes, como combatir el estrés, ya que el orgasmo es el principal relajante muscular natural.

También está comprobado un efecto estético: el orgasmo evita el envejecimiento. Las glándulas sudoríparas secretan más agua y aceites, lo que ayuda a hidratar y proteger la piel.

Es sabido además que el sexo ayuda a adelgazar. En promedio, en una relación se queman entre 150 y 190 calorías. Lo equivalente a caminar 25 minutos en ritmo normal. Para las mujeres existe una ventaja adicional, porque al mejorar la circulación sanguínea, la actividad sexual combate la celulitis.

Hay un término, desconocido para muchos, el de salud sexual, expresado por la Organización Mundial de la Salud, que reconoce en la vivencia sexual un factor de bienestar y calidad de vida. Se destaca la importancia de que las personas tengan una experiencia sexual satisfactoria y, por consecuencia, saludable.

El contacto, el afecto y la comunicación son fundamentales para los seres humanos. La actividad sexual se torna enriquecedora para la salud en tanto sea vivenciada con una actitud mental que considere lo sexual como una parte de la naturaleza.

Una pareja que logra una vida sexual satisfactoria funciona mejor también en otras esferas de lo cotidiano.

Sin embargo, no hay que pensar que la actividad sexual por arte de magia resuelve todo. No es así. El trabajo amoroso, la seducción constante, la compañía, la honestidad y la confianza son ingredientes esenciales para que la actividad sexual sea enriquecedora y aporte a la salud integral de los seres humanos.

LO QUE OCURRE AL PRACTICAR EL SEXO

Antes:

En la mujer se segregan estrógenos, hormona responsable de las características sexuales femeninas: menstruación, crecimiento de los pechos, etc.

En el hombre se segrega testosterona, hormona que, entre otras cosas, mantiene la libido, la erección y la fuerza muscular.

Durante:

Durante el coito, justo antes del orgasmo o de la eyaculación, el nivel en sangre del esteroide DHA es cinco veces mayor que el normal. Altos valores de DHA se asocian con la longevidad, la formación de masa muscular, el aumento de la líbido y la desaparición de la depresión, en caso de haberla.

Otras de las sustancias segregadas es el óxido nítrico, un vasodilatador que permite la erección en el hombre y la lubricación en la mujer, y además favorece la circulación al abrir las arterias.

También se segregan sustancias como la oxitocina, las endorfinas y la prolactina, estas últimas relacionadas con el placer sexual.

Después:

Aquellos que practican un sexo satisfactorio incrementan en un 30% los niveles de inmunoglobulina (que protege de las infecciones), lo que a su vez favorece una mayor resistencia a las enfermedades y a que las heridas cicatricen más rápidamente.

Reduce el riesgo de cáncer de próstata y de mamas.

La oxitocina liberada durante el orgasmo estimula el sueño y mejora su calidad.

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