Impotencia

La disfunción eréctil, también llamada impotencia, es la dificultad o imposibilidad que tiene el varón para alcanzar o mantener una erección lo suficientemente firme para poder llevar a cabo la penetración.

Frustracion disfuncion erectil

Esta disfunción puede aparecer a cualquier edad y tiene distintas clasificaciones en función de sus manifestaciones:

  • Atendiendo a su aparición puede ser: primaria cuando el varón nunca ha sido capaz de conseguir una erección; secundaria cuando ha tenido erecciones pero en la actualidad no puede tenerlas y situacional cuando la pérdida de erección aparece solo ante determinadas situaciones o personas.
  • En función de su grado podemos hablar de: total cuando la falta de erección es completa y parcial cuando se producen erecciones pero no lo suficientemente firmes o duraderas como para intentar la penetración.
  •  Según la causa principal que las provoca se distinguen las orgánicas y las psicológicas, aunque estos dos aspectos en el caso de las disfunciones sexuales suelen ir íntimamente ligados.

Los episodios aislados de falta de erección son muy comunes y afectan prácticamente a todos los varones en algún momento de su vida. Esta pérdida esporádica de la erección no significa que el varón padezca una disfunción eréctil ya que en la mayoría de los casos es causada por la situación general del cuerpo (gripe, cansancio extremo, comidas y bebidas fuera de lo habitual), guarda relación con dificultades como el exceso de tensión, la falta de intimidad y la adaptación a una nueva pareja.

Para que se considere que existe impotencia o disfunción eréctil ésta ha de presentarse en al menos el 25% de las relaciones o intentos de relación sexual.

CAUSAS

Causas orgánicas

La disfunción eréctil se puede producir por la alteración de uno o varios de los tres mecanismos responsables de la erección: bloqueo de las arterias, incapacidad de los vasos sanguíneos dentro del pene para almacenar la sangre o daño en los nervios del pene o del área pelviana.

Causas psicológicas

La ansiedad y la preocupación obsesiva por lograr un rendimiento sexual adecuado son una de las causas más frecuentes de las dificultades de erección.

En muchas ocasiones, un episodio aislado de falta de erección relacionado con factores como el cansancio, el estrés o el consumo elevado de alcohol, puede favorecer la aparición de una preocupación obsesiva por lograr un adecuado desempeño sexual y un temor al fracaso.

Esta preocupación está presente en la siguiente interacción sexual, además de la ansiedad que se asocia a este tipo de situaciones, la experiencia negativa que supuso el episodio de impotencia anterior, el miedo a no lograr una erección suficiente y la anticipación de fracaso.

Todo esto hace que la persona se convierta en 'espectadora' de sus propias reacciones, observando y evaluando sus respuestas sexuales y las de su pareja, lo que le lleva a distraerse en lugar de disfrutar y abandonarse a sus propios sentimientos eróticos.

Entre otros factores psicológicos que también se relacionan con la disfunción eréctil se encuentran: la falta de interés sexual general, falta de privacidad, problemas de pareja, actitudes negativas ante el sexo, inadecuada educación sexual y desconocimiento del cuerpo, expectativas de rendimiento sexual inapropiadas o irreales, temor a la intimidad, temor a ser rechazado, sentimientos de culpa e inseguridad.

Tratamiento

Los tratamientos de la disfunción eréctil son tan variados como sus causas por lo que es imprescindible que se realice una exhaustiva exploración tanto física como psicológica para detectar donde está la causa y llevar a cabo el tratamiento adecuado, teniendo en cuenta la posibilidad de que coexistan diversos problemas. Algunas de las alternativas terapéuticas son:

  • Control de los factores de riesgo: tabaquismo, consumo de alcohol y niveles altos de azúcar o colesterol en sangre.
  • Cambios o reducciones, en los casos que sea posible, de los medicamentos que pueden estar provocando como efecto secundario la disfunción.
  • Terapia sexual y de pareja, para controlar las interferencias cognitivas y emocionales que pueden estar provocando el problema.
  • Medicamentos  y suplementos nutricionales orales para aumentar el flujo sanguíneo
  • Tratamientos hormonales.
  • Dispositivos mecánicos de aspiración que provocan la erección momentos antes de la relación sexual.
  • Prótesis peneanas permanentes.
  • Cirugía arterial.

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